Con los compases de “Mackie Navaja”, esa canción que ha versionado todo
el mundo, entramos en este cabaret brechtiano que durante 80 minutos va a
ofrecernos escenas de sus obras más conocidas (“Madre coraje”, “Galileo Galilei ” ,
“La ópera de tres centavos”) magníficamente interpretadas, poemas tan bellos
como contundentes (“Loa al estudio”, “ A los hombres futuros”), y una selección de
canciones de Kurt Weill , algunas tan conocidas como “ Surabaya Johnny”, “Luna
de Alabama” o “Youkali ” .
Nueve sillas, un piano, un micro, el blanco de las escenas, los colores del cabaret…
Y en el escenario, por supuesto, un pianista espectacular, nueve intérpretes
formidables que además cantan muy bien, el maquillaje generoso, el vestuario
apropiado a cada momento, las posturitas cabareteras, el morbito.
…
Y así se conforma un espectáculo vivo, directo, inteligente y divertido.
Eso, y mucho más, es BERLÍN, BRECHT, KABARETT